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sábado, 22 de diciembre de 2012

Anáfora y ¿epífora?

No estoy seguro de si este ejemplo que os traigo constituya una epífora:

Cuando supe toda la verdad, señora,
ya era tarde para echar atrás, señora,
yo era parte de su vida, y él
mi sombra.
Cuando supe que existía usted, señora,
ya mi mundo era solo él, señora,
ya llevaba dentro de mi ser
su aroma.

Y os digo por qué: se trata de un vocativo de naturaleza extraoracional, esto es, no guarda relación sintáctica con el resto de los materiales; se articula entre pausas; podría constituir una unidad métrica independiente (un trisílabo, como mi sombra y su aroma, frente al resto de versos, decasílabos agudos); rima de acuerdo a un patrón propio (con los mencionados trisílabos que cierran cada estrofa), frente a los decasílabos, que riman entre sí.

Entiendo que la epífora (al igual que la anáfora) se tiene que dar sobre elementos más imbricados sintácticamente en el discurso. Por ejemplo, en otro momento de la canción de Rocío Jurado sí encontramos una anáfora que parece más clara (aunque el encabalgamiento, el fraseo y el contorno melódico vayan cada uno por su lado):

Él me dijo que era libre
como el mismo aire, que era libre
como las palomas, que era libre...
y yo lo creí.

De cualquier forma, vemos que hay un juego constructivo a través de la repetición de elementos: al final de las unidades, en las estrofas, y al principio de las mismas, en el estribillo. Al margen de que nos gusten más o menos, tiene su interés analizar estas tonadillas y canciones folklóricas por la cantidad de recursos lingüísticos que utilizan en aras de una mayor expresividad (pienso por ejemplo también en las letras de Luis Alberto de Cuenca para la Orquesta Mondragón).

¿Os parece a los demás compañeros que podríamos hablar libremente de epífora en el primero de los casos?

viernes, 14 de diciembre de 2012

La anáfora en la publicidad


La anáfora, como se ha comentado en anteriores entradas de este blog, es una figura literaria que consiste en la repetición de un elemento o conjunto de elementos. Este recurso estilístico se utiliza en diversos géneros del lenguaje: en los chistes, por ejemplo, la repetición de palabras o frases tiene una intención humorística. También puede haber repeticiones en adivinanzas y proverbios, en obras literarias y artísticas de todo tipo. Su intención casi siempre es enfatizar un concepto, centrar nuestra atención en algo concreto. Este recurso, como vamos a ver en la publicidad de Coca-Cola que cito a continuación, puede estar relacionado con la enumeración de conceptos para lo cual se utiliza la repetición de una palabra, en este caso concreto, sin sentido léxico (“para”) como introductora de una estructura gramatical que se repite (“Para los gordos, para los flacos. Para los altos, para los bajos etc.”). 


miércoles, 5 de diciembre de 2012

La anáfora en el cine

La anáfora es una figura retórica que consiste en la reiteración de una o más palabras al comienzo de una frase o verso, o al inicio de varias frases o versos integrantes de un período.

Es una figura, por lo tanto de repetición, mediante la cual se resalta el valor expresivo de la palabra o palabras reiteradas. Además, la anáfora suele venir acompañada del paralelismo sintáctico, es decir, de una semejante estructura entre las distintas frases o versos.

Se trata de un recurso muy evocador puesto que crea además un ritmo, unas expectativas. Es por ello que ha sido muy utilizado en todo tipo de discursos, tanto poéticos, como políticos, fílmicos, artísticos, etc. Es lo que sucede en este pasaje de la película Trainspotting, del director Danny Boyle, en la que están presentes la anáfora, el paralelismo y la enumeración, dotando al fragmento de gran poder expresivo. Cuando esta repetición se rompe se rompe también el ritmo de la narración, llamando poderosamente la atención.